Educación emocional

La clave para dar una mejor educación emocional a los hijos

¿Qué deseas para tus hijos? ¿Qué cualidades esperas que desarrollen cuando sean adultos?

Detente un momento y piensa la respuesta antes de seguir leyendo…
Seguramente deseas que sean adultos felices, independientes, con criterio, coherentes consigo mismos, auténticos, con relaciones satisfactorias, que tengan una vida con sentido…

¿Y cuánto tiempo dedicas “con intención” a aquello que deseas para tus hijos y a su desarrollo?

Vuelve a pararte unos segundos para pensarlo…

Nos han enseñado que ser un buen padre consiste en llevar a nuestros hijos a un buen colegio, alimentarlos, ayudarles a que saquen buenas notas, apuntarlos a extra-escolares… Sin embargo, nuestra misión no acaba ahí. Todavía es más importante acompañar a nuestros hijos en su crecimiento y desarrollo como personas. No sólo se trata de dar, sino también de ESTAR. Estar para acompañarlos en la gestión de su educación emocional.

La clave para conseguir esto es ENTENDER LAS NECESIDADES EMOCIONALES de los niños. ¿Y cómo? ¿Cómo educar a los hijos? ¿Cómo trabajar la educación emocional infantil? Primero hay que estar presente. Si llegas cada día a las nueve y media de la noche y te vas a las siete de la mañana, déjalo… Si no estás dispuesto a hacer un esfuerzo para compartir momentos con tus niños con una actitud alegre y no impositiva porque te sientes cansado de toda la semana de trabajo…será imposible. Compartir momentos sin juzgarlos, sin imponer, escuchando con la mente y el corazón abiertos.

Como personas humanas, la emoción forma parte de nosotros. Ignorarla no es efectivo, y mucho menos cuando hablamos de los niños. Nuestra pasión y compromiso en AEIOU es acompañar a las familias en este aprendizaje de conexión emocional con los niños. Que los papás aprendan habilidades emocionales para conectar con sus hijos y puedan ayudarles de forma más consciente y eficaz a desarrollarse como personas. Que sepan dar la vuelta a los conflictos diarios para generar un aprendizaje para sus hijos.

Daniel J. Siegel, profesor de Pisquiatría de UCLA, afirma en su libro “El cerebro del niño” que “conforme los niños se desarrollan sus cerebros reflejan el cerebro de sus padres. El propio crecimiento y desarrollo de los padres, o su ausencia, inciden en el cerebro del niño. A medida que los padres adquieren mayor conciencia y son cada vez más sanos emocionalmente, sus hijos cosechan los frutos y también avanzan en su desarrollo”.

Si quieres ver resultados en tu hijo, primero invierte en TI y en tu propio desarrollo ¿Cuál es el porcentaje de tu tiempo que dedicas “con intención” a tu propio desarrollo como padre?

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