ni esclavos ni dueños

Ni esclavos ni dueños

No son una posesión ni son calificables. Papás y mamás: los hijos no son los mejores ni los peores en nada. Ni tienen que llegar a serlo. Como padres no sois dueños ni maestros, sois acompañantes del aprendizaje. Cada persona, cada hijo tiene sus propias habilidades y gustos, y nuestro deber como adultos es potenciar el descubrimiento para que puedan elegir. Ofrecer opciones y oportunidades, no limitarlas. Trabajar con criterios, no con imposiciones arbitrarias.

Todavía hay padres y madres que riñen a la piedra cuando su niño tropieza, o que exigen a sus hijos comportamientos que ellos no han sido capaces de cumplir. Y la cuestión no es pedir resultados, sino ofrecer herramientas. No se trata de competir con los otros padres y madres para ver qué niño es mejor, cuál empieza a escribir antes, cuál mete más goles o saca mejores notas en matemáticas. “Pues es el mío es…”, “pues el mío hace…”

Aunque compartamos las mismas necesidades, todas las personas somos distintas y tenemos inteligencias y habilidades diferentes. Es por eso que, como explicaba Albert Einstein, comparar a dos niños es tan útil como comparar la habilidad para nadar de un gato y un pez y después comparar su habilidad para trepar árboles. Cada uno domina mejor una tarea y no por eso es mejor uno que el otro. Son, simplemente, maravillosamente diferentes.

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