no los compres

No los compres

Hay días en que papá y mamá están cansados. Toda la semana trabajando y al niño o la niña no hay quien los aguante. Y a menudo basta con darle al botón de la televisión, encender la videoconsola o llevarles a un restaurante de comida rápida para que se distraigan y concedan un pequeño espacio de descanso.

En otros casos quizá los papás o mamás pasan muchas horas fuera de casa o de viaje de negocios. Y basta con una promesa que alimente una ilusión para mantener el ambiente familiar. “Cuando vuelva te traeré un regalo, el próximo verano estaremos juntos, si te portas bien estos días pensaremos en comprar un perro.”

Pero no todo es canjeable. El cariño, el amor, la confianza, la conexión, los hábitos saludables… no tienen precio, no se pueden comprar. Sólo se pueden trabajar con presencia y dedicación.

“Ya pero hay que mantener a la familia, alguien tiene que traer dinero a casa. Me mato a trabajar para que los niños puedan ir a un colegio fenomenal donde les den una educación exquisita.” Educación académica exquisita, tal vez. Pero, ¿y la educación emocional? ¿Y las necesidades de los niños? ¿Qué quiere tu hijo/a? “Es demasiado pequeño, nosotros somos sus padres y sabemos lo que es bueno para él. Cuando sea mayor podrá elegir.” Es cierto, y en la mayoría de los casos elegirá trabajar un poco menos, cobrar un poco menos, pero estar más.

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